El Juramento "Secreto de los Caballeros de Colón" ("The Knights of Columbus secret oath")

Existe en internet un supuesto juramento secreto de los Caballeros de Colón, que no pasa de ser uno mas de los ataques a los grupos de católicos. Este juramento además de no ser serio de quien lo pudo escribir sin tener en cuenta ningun conocimiento por la Religión Católica, ha sido empleado por los enemigos de la iglesia como un intento fallido de CALUMNIA a la Orden de los Caballeros de Colón. El Conocido Historiador Francés, Jean Meyer en su Libro "Cruzada por México" dedica una sección a los orígenes de dicha calumnia, anexamos la hoja para su estudio y recomendamos ampliamente adquirir el Libro. Ver anexo Donde cito textual: "la Revolución Mexicana y el flujo migratorio mexicano- con esa cita de Tom Watson, un radical del sur, un hombre del pueblo, un populista en lucha desde 1890 en favor de la democracia económica. Él, en su Watson's Magazine, fundado en 1910, escribió: Hay un enemigo extranjero a nuestra puerta y ese enemigo espera confianzudo que sus espías que están adentro le abran las puertas. Esos traidores domésticos son los avorazados capitalistas, la clerigalla católica romana, los Caballeros de Colón. Un semanario "patriótico" fundado en 1911, llamado "The Menace", que alcanzó un tiraje de tres millones de ejemplares en 1914, publicó además libros anticatólicos y organizó conferencias del mismo tenor en todo el país. Por estos medios se afirmaba que Roma había organizado la masiva llegada de italianos, dado que los irlandeses, al americanizarse muy pronto, habían dejado de servir a sus fines. The Menace abominaba en particular a los Caballeros de Colón y les atribuyó un juramento secreto a los que alcanzaban el cuarto grado. En éste, después de invocar a Dios, la virgen, el Bautista y al "Súper general de la Compañía de Jesús", supuestamente juraban reconocer que «su santidad, el papa es el virrey de Cristo [. . .] "y tiene el poder de deponer a los heréticos reyes, príncipes, Estados, repúblicas y gobiernos"; luego seguía una larga serie de promesas que puede resumirse en la destrucción de los protestantes, los masones y todos sus gobiernos: "Prometo y declaro que, cuando la oportunidad se presente haré una guerra sin tregua, abierta y secreta, contra todos los herejes, protestantes, masones, para borrarlos de la faz de la tierra; y que no perdonaré ni la edad, sexo o condición y colgaré, quemaré, acabaré, herviré, estrangularé y enterraré vivos a esos infames." El verdadero juramento, muy breve, empieza así: "Juro servir la Constitución de los Estados Unidos. Como ciudadano católico y caballero de Colón me comprometo a informarme de todos mis deberes como ciudadano y a cumplirlos totalmente para bien de mi país sin considerar las consecuencias personales." La puesta en circulación del falso juramento coincidió con la campaña electoral de 1912 y fue denunciada por protestantes liberales como "un horrible y blasfemo travesti del verdadero juramento.." Los Caballeros de Colón ganaron todas sus demandas en los tribunales, pero en los años 1926-1927 el panfleto volvió a circular. Esa ola de nativismo culminó en 1914 y motivó que la organización creara una "Commission on Relgious Prejudices" para combatirlo en la opinión pública. Como en ocasiones anteriores, el movimiento anticatólico se desinfló de repente. A partir de abril 1916 The Menace perdió cada mes cientos de miles de lectores hasta quedar reducido a la nada; los otros periódicos, sus rivales en nativismo, desaparecieron o cambiaron de tema, de modo que la comisión pudo disolverse tranquilamente en 1917. En su último informe apuntó: "La guerra matará el fanatismo. No el sentimiento individual, sino el movimiento (organizado).." Luego, el nativismo encontró un enemigo extranjero que sustituyó al papa: el emperador alemán. Entonces la germanofobia desplazó al anticatolicismo. Después, al principio de los años veinte, una nueva corriente racista cobró carácter pseudocientífico; ésta se orientaba contra los inmigrantes orientales, los de los Balcanes y de Europa oriental, los judíos, los mexicanos. En el caso de los mexicanos, el desprecio racista se sumó al viejo grito de guerra "No popery!"; .¡No al papismo!. contra los católicos. Esas dos corrientes encontraron en el Ku Klux Klan su convergencia.12 Y el Klan aseguraría en varias ocasiones al presidente Plutarco Elías Calles que contaba con todo su apoyo en su lucha contra el romanismo. El primer enemigo del Klan, antes que el negro, era el católico; y el tercero el judío. Por eso el mexicano, víctima de linchamientos como el negro a lo largo de los «tribal twenties», era doblemente odiado: como católico y como no blanco. Al cesar la tradición anticatólica con la tra-" Termina la cita del libro.